Marcelo vuelve al ruedo solo, sin firma y con la CD de vacaciones. Con Culotta, Nordenstrom, Cigna y Barros renunciados, solo faltan cinco para que ruede cabeza… y que haya elecciones.

Moretti trata de volver con bombos y platillos, pero el show duró lo que tarda un dirigente en salir del club: convocó a la Comisión Directiva y… ¡no apareció nadie! Fue un KO sin golpe.
¿El seguro que lo libera? La Justicia dijo que está en verde para volver. ¿Y la cancha? Está toda en su contra.

Mientras tanto, hay bajas de peso: Culotta y Nordenstrom tiraron la renuncia como quien suma casilleros para una bomba. Ya se habían ido Cigna y Barros: solo faltan cinco dimisiones para que explote la acefalía y se llamen elecciones anticipadas.

El tablero azulgrana parece un dominó al borde de caer: cada pieza que se suelta acerca al club a una definición que nadie termina de poner en palabras, pero todos saben que está latente. Entre pasillos, algunos hablan de final anunciado, otros de resistencia necesaria. Lo cierto es que la mecha está prendida y el tiempo corre.

Por eso, la reaparición de Moretti no es solo la de un presidente que busca recuperar su silla: es también un intento de frenar el reloj y de mantener de pie un edificio que cruje con cada renuncia. El Ciclón juega un partido invisible fuera de la cancha, donde no hay goles ni expulsiones, pero sí decisiones que marcan futuro. Y en ese tablero, cualquier movimiento puede cambiarlo todo.

Nordenstrom
Cigna
Barrios
Culotta