El lunes significó el regreso oficial de Marcelo Moretti al mando de San Lorenzo. Tras meses de licencia, el presidente decidió retomar su cargo y lo hizo desde el palco del Nuevo Gasómetro, su nuevo centro de operaciones.

El dirigente llegó pasado el mediodía y se quedó hasta la noche, acompañado por distintos referentes de la vida institucional: desde miembros de Comisión Directiva hasta abogados y delegados. Fue una tarde cargada de trabajo, con el foco puesto en la economía del club.

La situación más urgente es el reclamo del Fondo Suizo por 5,3 millones de dólares, que amenaza con un pedido de quiebra. Según fuentes cercanas, Moretti trabaja en una negociación para alcanzar un acuerdo de pago que alivie el escenario.

San Lorenzo continúa inhibido por FIFA, lo que limita las posibilidades deportivas. Resolver este frente financiero será la clave para empezar a recuperar la estabilidad necesaria.

El regreso del presidente busca dar señales de fortaleza y liderazgo en un contexto difícil. Conducir desde el estadio y no desde la oficina de Av. La Plata es también un gesto político: estar cerca de la gente, del equipo y de la vida cotidiana del club.