No alcanzó, Cuervo. La Reserva cayó 3-2 contra Independiente en un partido que duele, pero que no borra la lucha de los pibes. El encuentro fue un golpe para el alma, un resultado que no esperábamos, especialmente después de los goles de Bossio y Rivas que nos dieron un poco de esperanza. El equipo peleó hasta el final, pero la suerte no estuvo de nuestro lado.

Aunque la derrota es dura, no podemos dejar de lado lo importante: los pibes de San Lorenzo se la jugaron toda en la cancha. No se escondieron, no aflojaron y pelearon cada pelota como si fuera la última. Esa es la mística del club, la de la entrega, la de la garra, la de no darse nunca por vencido.

En el fútbol, un mal resultado no define el trabajo. La Reserva es el futuro del club, y es ahí donde se forjan los próximos ídolos. Con cada partido, con cada derrota, con cada victoria, los chicos aprenden y crecen, se hacen más fuertes. Es un proceso largo y a veces difícil, pero el talento está ahí.

Ahora, a dar vuelta la página y a pensar en el próximo partido. No hay tiempo para lamentarse. Hay que corregir los errores, trabajar más duro en los entrenamientos y volver a la cancha con la misma garra que se vio hoy.

Desde acá, los bancamos. Porque sabemos que están dejando el alma por la camiseta, porque el fútbol tiene estas cosas y las derrotas también nos hacen más fuertes. ¡Vamos pibes!