El básquet de San Lorenzo se está poniendo a punto y no hay descanso para nadie. Los muchachos ya están en la segunda semana de pretemporada y se la están bancando con todo. Se los ve enchufados, con ganas de volver a ser protagonistas y dejar a todos con la boca abierta.

Los entrenamientos son a puro palo y a doble turno. Por la mañana, le dan duro al físico, para que no les falte el aire en la cancha. Y por la tarde, se enfocan en la táctica, puliendo cada jugada y cada sistema para sorprender a los rivales. Acá no se regala nada, el Ciclón se prepara para ser el mejor.

El objetivo es claro: llegar afilados al inicio de la Liga Nacional. No quieren sorpresas ni pasarla mal. El equipo tiene hambre de gloria y se nota en cada gota de sudor. Es un placer verlos laburar tan duro para volver a ser ese equipo temido que le gana a cualquiera.

La banda está unida, con los nuevos que se están acoplando al toque y los más viejos que les marcan el camino. Hay una vibra tremenda y eso es clave para el éxito. ¡Vamos, Ciclón! A dejar la piel en la cancha y a demostrar por qué somos los más grandes.